News

Categorias

.

.

.

#PresidenteDelPeru l Palabras del Presidente del Perú Francisco Sagasti

18/11/2020 News

Compartimos las palabras de juramentación del Presidente la República Francisco Sagasti Hochhausler:

 

 

“Señora Presidenta del Congreso;

Señor Presidente del Poder Judicial;

Señor Arzobispo y Primado del Perú;

Señores Vicepresidentes del Congreso de la República;

Señor Presidente de la Junta Nacional de Justicia;

Señor Defensor del Pueblo;

Señor Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales;

Señora Jefa Nacional del Reniec;

Señor Contralor General de la República;

Señores Parlamentarios Andinos;

Señor Alcalde de Lima;

Señor Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú;

Señores Comandantes Generales de los Institutos de las Fuerzas Armadas;

Señor Decano del Cuerpo Diplomático;

Señores y señoras congresistas;

Ciudadanos y ciudadanas todas.

Agradezco al Congreso, a la ciudadanía, por esta alta designación, pero este agradecimiento es también un compromiso. Sean mis primeras palabras para recordar a los jóvenes ciudadanos Jack Bryan Pintado Sánchez y Jordan Inti Sotelo Camargo, lamentablemente fallecidos durante las últimas jornadas que expresaron y dieron la movilización ciudadana realizada en ejercicio legítimo del derecho fundamental a la protesta.

Agradezco a sus familiares por la presencia de ustedes aquí y también la presencia de la señora Verónica, madre de John Cordero, quien está en este momento tratando de recuperarse de las graves heridas que recibió.

No podemos devolver a la vida a estos jóvenes, pero sí podemos evitar que vuelva a suceder. Podemos, además, apoyar decididamente a los heridos, algunos de ellos de gravedad. En nombre del Estado, le pido perdón a sus familiares, a ellos y a todos los jóvenes que marcharon por defender la democracia, y que nos hicieron recordar a muchos que tenemos años ya, de la importancia que tiene la vocación de servicio.

En el Perú, y en el mundo entero, estamos viviendo tiempos de incertidumbre, de inconsistencias, de contradicciones, de amenazas y miedos, de rencores y resentimientos. En este cambio de época que nos ha tocado vivir a todos nosotros es difícil orientarse y encontrar el rumbo en medio de la turbulencia y la catástrofe acelerada que es esta pandemia que en pocos meses nos trastocó la vida en todo el mundo, y de la catástrofe en cámara lenta, pero no tan lenta ahora, la catástrofe del cambio climático que también amenaza en modificar la vida radicalmente los cimientos de nuestra civilización.

En estos momentos de crisis sin precedentes y agudizados por estas catástrofes y por los problemas que tiene nuestro país, los problemas económicos, de salud, sociales y de seguridad, es fundamental, es absolutamente necesario, mantener la calma, la tranquilidad y la ecuanimidad, pero no confundamos esto, por favor, con pasividad, conformismo o con resignación. Por el contrario, tomemos estos tiempos turbulentos como un llamado a la acción, al compromiso de todos nosotros, peruanos y peruanas de buena voluntad para cambiar esta situación y salir de la crisis. Para esto, es hora de asentarnos sobre el extraordinario legado que hemos recibido de nuestra historia, una historia riquísima. Por supuesto, con claroscuros, con triunfos y también con derrotas, pero también, y eso es lo más importante, con un indesmayable sentido de optimismo y de fe en nuestro futuro. Es este sentido de optimismo el que nos ha permitido superar catástrofes que hemos vivido anteriormente, días aciagos en nuestra historia, violencia insensata, y excesos que hemos, y estamos, pagando muy caro en términos de oportunidades perdidas.

Pero mirémonos a nosotros mismos. Empecemos reconociendo que, con muy honrosas excepciones, durante los últimos años nuestra clase política —es decir, muchos de los que estamos aquí, entre muchos otros— no hemos estado a la altura de los grandes desafíos que hemos y estamos enfrentando. No hemos sabido escuchar y responder a las legítimas aspiraciones de la gran mayoría de peruanos y peruanas, a demandas de reconocimiento y dignidad, de igualdad de trato y oportunidades para todos y todas, de caminos hacia el progreso para todo el país.

Debemos, queridos compañeros congresistas, remediar esto con un sentido de urgencia, dejando de lados rencores y los resentimientos, aceptando que es indispensable trabajar juntos, y reconociendo que solo con humildad y generosidad podremos reiniciar nuestra travesía por un camino que intuyeron los próceres de la independencia y ese camino nos había haber llevado a fundar una república de iguales, que reconozca nuestra identidad diversa y pluralista, pero que al mismo tiempo es integrada con un propósito común: la libertad, el bienestar, la igualdad y la prosperidad para todos y todas.

Es hora de empezar a tomar en serio a pocos meses del aniversario de nuestra independencia, la promesa de la vida peruana de que nos hablaba el maestro Jorge Basadre. Es hora de cumplir la promesa de la vida republicana que hemos defraudado durante doscientos años.

Durante los últimos años y sobre todo en el último quinquenio, la política ha sido muy destructiva y, muchas veces, los diversos actores no hemos actuado como contendores, como rivales, sino como enemigos irreconciliables. Los hechos ocurridos durante los últimos días nos lo han puesto en evidencia una vez más.

Pero la política no tiene ni debe ser así. La política democrática, el ejercicio de la política, debe responder al esfuerzo de encontrar consensos o caminos partidos, empezando esta búsqueda, iniciándolo desde diferentes puntos de vista, desde diferentes lugares, pero al final llegando a un acuerdo operativo, práctico acerca de lo que es mejor para el bienestar en toda la ciudadanía y de la República.

En ese sentido, debemos recordar que los mecanismos de control político, que son necesarios en todo régimen constitucional y democrático, no deben afectar la estabilidad del país ni sumirnos en una tras otra crisis política.

Esperamos también que el próximo pronunciamiento del Tribunal Constitucional permita poner en la agenda un mejor uso a los pesos y contrapesos entre los poderes del Estado que consagran nuestra Constitución.

El Bicentenario de la Independencia, queridos colegas, queridos ciudadanos, queridas autoridades, debe estar caracterizado, por prácticas políticas que nos permitan construir un Perú mejor, un Perú más unido, un Perú con menos rivalidades, con menos problemas, con menos confrontaciones. Un país inclusivo donde se valoren los talentos y se generen oportunidades para todos. En realidad, esa es la demanda del gran movimiento ciudadano en todos los rincones del país, movimientos que se ha despertado y alentado, sobre todo por la actitud de los jóvenes que consideran, como dije hace unos momentos que la clase política no ha estado a la altura de lo que se requiere, no se ha comportado conforme a las exigencias del momento actual.

Este gran movimiento que hemos visto en todas las regiones de nuestro país, ese movimiento le pertenece a los jóvenes, le pertenece a la juventud, le pertenece a la Generación del Bicentenario, que se han convertido todos estos jóvenes en protagonistas, que nos reclaman representación y espacios de participación política porque para que la política cambie, también necesita de los jóvenes. El costo ha sido muy alto y siento, una vez más, que nos arrepentimos, una vez más, que haya cobrado las vidas de Jack Bryan y Jordan Inti. Si alguna capacidad de rectificación tiene la clase política, el sacrificio de estos jóvenes debe marcar un hito para que cambiemos la forma tan nociva en que hemos estado ejerciendo la política.

Por eso, desde el Gobierno haremos un reconocimiento público a la contribución de los jóvenes que nos han ayudado y nos han recordado que es preciso reformar la vida democrática de nuestro país. Para eso anuncio, como Presidente de la República, que la Beca Presidente de la República cambiará de nombre por Beca la Generación del Bicentenario.

Pasando a una confidencia personal, a los 72 años de edad, la tierna edad de 72 años decidí junto a otros ciudadanos y ciudadanas a la participación de crear un partido político desde abajo, consciente del esfuerzo que toma hacer eso. Hoy nos toca a los políticos ser parte a la solución del problema. Acerquemos la política a los jóvenes, creemos los espacios, las plataformas para ellos, escuchemos su voz. Es necesario que todos los partidos políticos se esfuercen en canalizar las demandas, las necesidades, las aspiraciones y la visión de futuro que tienen los jóvenes sobre nuestro país.

Este gobierno de transición, surgido en tan graves circunstancias que vive la patria, no será un gobierno partidista, sino uno plural, que responda precisamente a la necesidad de que la política sea un punto de encuentro, para que, sin renunciar a las perspectivas, a nuestros ideales y a nuestra manera de ver al mundo lleguemos a compromisos reales de acción compartida.

Quiero referirme a los desafíos que enfrenta este Gobierno de transición en el futuro inmediato. Estos desafíos, el primero de estos es asegurar que las elecciones generales convocadas para el mes de abril, se realicen sin contratiempos, y sean absolutamente limpias.

Mantendremos, desde el gobierno, una actitud de absoluta neutralidad en el proceso electoral en marcha y dotaremos de los recursos necesarios a los organismos electorales para garantizar resultados que reflejen a cabalidad la voluntad ciudadana.

Asimismo, en segundo lugar, debemos enfrentar la grave crisis económica y sanitaria originada por la pandemia. Debemos reconocer que, a pesar de las dificultades, somos una sociedad con reflejos sanos que es capaz de tomar conciencia y reclamar más y mejores servicios de calidad, sobre todo servicios de salud y educación. Debemos aprender de las lecciones de la pandemia en materia educativa, de salud e innovación de las cuales hemos sido testigos las últimas veces y semanas.

Pero para ello es fundamental mantener este esfuerzo, esa contribución de la ciencia y dela tecnología y la innovación, en esta época de la cuarta revolución industrial, en esta época de sociedad de conocimiento se tiene que hacer para mejorar la calidad de vida, la condición humana de todo el mundo. En este sentido el Gobierno se compromete en fortalecer la gobernanza y la institucionalidad de las actividades de ciencia, tecnología e innovación en nuestro país, ya, como dicen los jóvenes en las redes sociales que “sin ciencia y tecnología no hay futuro.”

Actuaremos también en el ámbito de seguridad ciudadana, algo que es extremadamente importante como nos ha demostrado los últimos sucesos. Las primeras acciones serán encontrar a los compatriotas que permanecen desaparecidos e instar al Ministerio Público a continuar con las investigaciones sobre las acciones violentas que vivieron los manifestantes. No habrá impunidad.

También velaremos por un manejo responsable del presupuesto público, que atienda a las prioridades de salud y que promueva la reactivación de nuestra economía. Hago un llamado a los empresarios y al sector privado en general para que apoyen y se comprometan con la reactivación económica que tanto necesitamos para devolverles a los trabajadores sus maneras de ganarse la vida.

Promoveremos el fortalecimiento y la autonomía de instituciones clave cuyo accionar independiente debe ser protegido de los vaivenes públicos. Consideramos entre ellas a la Superintendencia Nacional de Educación Superior (SUNEDU), a la Procuraduría General del Estado y también al Instituto de Radio y Televisión del Perú (IRTP) para que refleje con veracidad nuestro país y haga pública la opinión y los diferentes puntos de vista de toda la ciudadanía y no del Gobierno.

Debemos también seguir trabajando, como ya se ha empezado hacer desde hace un buen tiempo, para ser un país de igualdad de oportunidades, sobre todo para las mujeres que representan el 51% de la población peruana y que debemos trabajar de la manera y ofrecer igualdad de oportunidades como ya se ha venido haciendo en el proceso. Es la regla del proceso electoral.

Quisiera compartir la idea de este Gobierno y además de estos desafíos respecto a las tareas y mencionar solo algunas de ellas:

Somos un Gobierno de transición, un Gobierno de pocos meses. También estará marcado por un proceso electoral, estamos en una situación similar a la que tuvimos hace 20 años

Por eso lo primero, establecer un rumbo, una dirección para que la ciudadanía tenga una idea de que el país, el una propuesta hacia dónde va, un país democrático, más igualitario, un país republicano en todo el pleno sentido de la palabra. Es decir, cumplir la promesa de la vida republicana a la que me referí anteriormente.

Esto tiene que establecer un rumbo para el Estado, para el sector privado, la sociedad civil y también las organizaciones del conocimiento y la innovación. Daremos esa idea hacia donde puede dirigirse y hacia dónde puede llegar nuestro país en este mundo tan turbulento que he descrito anteriormente.

En segundo lugar, soy muy consciente del tiempo limitado, como dije anteriormente, y la necesidad de concentrar esfuerzos en algunos temas que mencionaré más adelante, que son temas que asumirá el Gobierno con toda seriedad y compromiso.

Y, en tercer lugar el otro tipo de tareas que tenemos es sentar las bases para que el Gobierno del Bicentenario, el Gobierno que empiece funciones el 28 de julio del 2021 encuentre al país ordenado con misiones de avanzada de tranquilidad, pero simplemente sé que hubo inquietudes y preguntas con mencionar brevemente algunas de las tareas inmediatas a las cuales concentraremos esfuerzos:

La primera es la que nos afecta a todos, la lucha contra la pandemia. Haremos los posible por reducir el incremento de los contagios, pero afectando lo menos posible la economía. Ya hemos visto eso, pero tenemos la experiencia adquirida y sobre la base de esa experiencia buscar un justo medio, un canal de poder equilibrar la salud y la estabilidad económica.

En las cosas que tenemos que tomar en cuenta es que es preciso diseñar medidas diferenciadas de acuerdo a la situación de cada región, no nos sirve tomar medidas iguales a un país como el nuestro con condiciones tan diferentes en cuanto a la pandemia y sus consecuencias

Pondremos en práctica también medidas de emergencia para ampliar y mejorar la atención de los servicios de salud, y para la medicina preventiva y también recuerdo que tenemos muchos médicos que han insistido a lo largo del tiempo, hemos escuchado en el Congreso muchas veces eso, y, desde el Ejecutivo, pondremos en práctica los consejos, recomendaciones e ideas que nos han hecho llegar muchas veces en debate en este mismo recinto.
También tenemos los esfuerzos en nuestro país y en otras partes del mundo para producir y para difundir las vacunas. Buscaremos la manera de que estas vacunas lleguen al país y buscaremos las manera de difundirlas lo más rápido posible, atendiendo primero a los más vulnerables. Esos son los dos desafíos fundamentales que abordaremos en el campo de la salud.

En el campo del crecimiento econòmico y la gestión responsable de las finanzas públicas, garantizaremos la estabilidad económica y el equilibnrrio fiscal. Tenemos presente y hemos aprendido las lecciones de dejar de lado este requisito previo, esta condición fundamental para el crecimiento económico, para el bienestar y la mejort distribución der lo que nuestro9 país produce y genera con esta riqueza tan grande de recursos naturales que tenemos.

Esta estabilidad económica y equilibrio fiscal (y disculpen mis queridos compañeros congresistas) que muchas veces, por atender a las realmente claras y justísimas demandas de muchísimos sectores de nuestro país, sobre todo en las diversas regiones del Perú, se tratan de proponer pero que se enfrentan con frecuencia con la dura realidad de unas arcas públicas disminuidas por una recaudación fiscal que ha caído en treinta por ciento, con dificultades enormes para equilibrar el presupuesto público, y será sumamente difícil (y les adelanto eso) porque sé qué hay muchas demandas justas, pero también desde el Poder Ejecutivo tenemos la responsabilidad de atender lo más urgente, lo prioritario entre esas demandas, pero haciéndolo respetando la estabilidad y el equilibrio porque si no lo hacemos perdemos todos, todo nuestro país pierde. Al perder la estabilidad económico, tendremos desempleo, inflación, como ya lo hemos tenido anteriormente.

Y en segundo lugar, trabajaremos con el Congreso para completar la discusión y la aprobación del presupuesto público que ya lo tenemos en este momento dentro del Congreso; ya está en discusión. La idea es que este presupuesto sea financiado y equilibrado y, sobre todo, lo que nos preocupa (y sé que les preocupa a muchísimos de ustedes, sobre todo a aquellos en las diversas regiones de nuestro país) mejorar la ejecución presupuestal en todos los niveles de gobierno. Estamos desde ya ideando qué mecanismos podemos emplear para apoyar a los gobiernos regionales, a los gobiernos locales en la tarea de ejecutar bien, sin desperdicio, señor contralor, sin corrupción, bien y rápido el presupuesto que tienen asignado y que en muchas ocasiones se queda sin ejecutar y revierte al Tesoro Público.

Una tercera prioridad puntual tiene que ver con la recuperación de la educación. Sabemos que por diversas circunstancias hemos perdido, y muchos jóvenes y niños han perdido meses de educación; los han perdido por la interrupción de las clases, por la imposibilidad de las clases presenciales, pero también por las dificultades y problemas encontrados en poner en práctica programas efectivos de educación a distancia. En este sentido, otro compromiso (es que) completaremos el proceso de adquisición y distribución de equipos informáticos, y también (y esto es lo clave y aquí lo hemos escuchado en el Congreso y en diferentes comisiones) hemos escuchado que solo el cuarenta por ciento de los hogares en nuestro país tiene acceso a internet, este recurso esencial para poder tener clases remotas, clases a distancia, y poder trabajar con Aprende Perú. Y esta diferencia en las zonas rurales es aún más pronunciada porque solo un porcentaje menor al diez por ciento de estos hogares tiene acceso a internet. Pondremos prioridad, y creemos que es posible, muy rápidamente, haciendo converger las voluntades del sector privado, del Estado o de los organismos reguladores, del Ministerio de Economía y Finanzas, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, de organizaciones de la sociedad civil, de instituciones académicas, poner en marcha un plan acelerado para expandir este acceso a internet de la manera más eficaz y rápida posible.

Y una tercera prioridad, en la cual este Congreso ha reiterado muchísimas veces su compromiso, es el fortalecimiento de la educación superior y el refuerzo de la Sunedu. En eso, ninguno de los congresistas aquí presentes cederemos, y desde el Ejecutivo menos aún.

La cuarta prioridad concreta tiene que ver con la lucha contra la corrupción. Y ahí el Poder Ejecutivo no tiene una intervención directa; esas son las instituciones de la Fiscalía, el Poder Judicial, etc. Apoyaremos el trabajo de los equipos de fiscales especializados de la lucha contra la corrupción, venga de donde venga y esté donde esté.

Fortaleceremos a la Unidad de Inteligencia Financiera. Esa es una iniciativa de muchos de mis antiguos colegas de bancada para luchar contra el lavado de dinero proveniente del dinero de actividades ilícitas. Y desde el gobierno actuaremos con transparencia total en todas las instancias con, eso sí, las entendibles excepciones de defensa nacional y orden interno.

Trabajaremos en conjunto, también con otras instituciones de Estado, esperamos. Y, señores congresistas, quisiera decirles queridos colegas o ex colegas (todavía no me acostumbro a este cambio súbito de condición- que las puertas del Poder Ejecutivo, las puertas de Palacio de Gobierno están abiertas para todos. Esperamos verlos ahí, los invitamos ya, escucharemos sus planteamientos y trabajaremos juntos, pero eso sí sin esperar de nuestra parte que en alguna forma el Congreso abdique su función de fiscalización, para la cual nos someteremos a cualquier acto de fiscalización que el Congreso tenga a bien plantear. Y lo que esperamos es que esta nueva vía de comunicación y de diálogo mutuo, de diálogo entre sus poderes del Estado permita superar esos antagonismos que tanto nos han costado en el pasado.

Pero, ya terminando, apreciados colegas, apreciadas autoridades, queridos ciudadanos todos que nos están escuchando y viendo… Perdón, para terminar quería decir dos temas adicionales. El primero tiene que ver con el objetivo de la agricultura: la alimentación. Y en ese sentido, una de las primeras tareas, siguiendo lo que ha planteado y aprobado el Acuerdo Nacional -contamos con la grata presencia de su Secretario Técnico, el distinguido por intelectual Max Hernández- el Acuerdo Nacional ha aprobado un programa de Hambre Cero; y él hambre ahora, como resultado de la crisis, como resultado de la pandemia, es log que todos debemos combatir. En este sentido, desde ahora lanzamos una invitación a los representantes del Acuerdo Nacional para diseñar conjuntamente con el gobierno, con el Poder Ejecutivo y con ustedes, queridos congresistas, medidas para implementar este plan Hambre Cero. Y es ahí donde la agricultura encuentra su prioridad, queridos colegas.

Decía que me faltaban un par de puntos. El siguiente punto creo que sí es fundamental. Ya me han escuchado hablar de los problemas de nuestro país, de la clase política, de la desconexión que hay entre la ciudadanía y, sobre todo, entre los jóvenes y los que somos actores políticos. El desafío y la tarea central de nuestro gobierno es devolverle la confianza a la ciudadanía, devolverle la confianza a los jóvenes que nosotros, quienes estamos involucrados en política y que nos hemos olvidado a veces de aquellas aspiraciones que teníamos todos nosotros cuando jóvenes, cuando salíamos protestar, cuando participábamos en actos de reclamo y de defensa de derechos, Bueno, eso nos lo han recordado los jóvenes.

Y esto requiere de nuestra parte una apertura y una disposición de escuchar a todos, haciendo uso del conocimiento y de la evidencia disponible. Todos quienes hemos sido jóvenes, con el oso del tiempo hemos aprendido que algunas veces estos reclamos no tenían una solución fácil. A veces estos reclamos requerían de un enorme esfuerzo, cuya magnitud no veíamos. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad de escucharlos y transmitirles esa experiencia, ese conocimiento, esa vivencia, y encauzar sus aspiraciones, sus deseos y sus puntos de vista por un camino positivo, un camino que les permita resolver los róblense inmediatos que están reclamando por solución y que nosotros tenemos la responsabilidad, como auroridades, como Congreso, como gobierno, en responder.

En resumen, queridos colegas congresistas, apreciadas autoridades y queridos peruanos y peruanas, a pocos meses del Bicentenario haremos lo posible desde el gobierno para, no solo ganarnos la confianza de la ciudadanía, sino también para devolverle la esperanza, para devolverle esa capacidad de imaginar y en dar en un Perú mejor y hacerlo realidad. Son ellos, quienes en los próximos años, en medio de este cambio de época y cambio turbulento, nos encauzarán hacia un Perú mejor para todas y ata todos con confianza y esperanza. Son dos cosas que esperamos devolverle a la ciudadanía en los cortos meses que nos quedan.

Y término, ahora sí, queridos amigos, citando unas palabras de César Vallejo que creo que ilustran bien la tarea de superar rencillas y disipar rencores. Quisiera compartir con ustedes las últimas líneas de mi poema favorito de César Vallejo, “Considerando en frío”. ¿Recuerdan ustedes cómo empieza? Considerando en frío, imparcialmente… Pero lo que es importante recordar ahora no es solo ese principio, sino como termina después de haber descrito las amarguras, la diversidad, los problemas, los rencores, los rencores, y dice:

“Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente… Considerando sus documentos generales y mirando con lentes aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito… le hago una seña, viene, y le doy un abrazo, emocionado. (¡Qué más da!) Emocionado… Emocionado…

Queridos compatriotas. Muchas gracias ¡Y que viva el Perú!”